¡Glorifica al Señor, Jerusalén, alaba a tu Dios, Sión! Que él refuerza los cerrojos de tus puertas y bendice a tus hijos en medio de ti. (Sal 147, 12-13)
El Señor no cesa de bendecir a su Iglesia. Hoy lo ha hecho una vez más dándole un pastor sencillo, humilde y muy cercano a los pobres.
Que el Padre Dios bondadoso y rico en misericordia bendiga a Francisco I con los dones de su Espíritu para que sabiamente conduzca siempre al pueblo de Dios por los caminos de la verdad, la fraternidad y la santidad, a fin de que como Iglesia, fiel a la Palabra, sea un instrumento eficaz al servicio del Reino de Dios y de la humanidad.
Nos felicitamos y agradecemos a Dios que haya tenido a bien elegirnos tan cercanos a las iglesias de América Latina. ¡Que Dios lo conserve sabio, sano y santo para bien de todos los hombres y mujeres del mundo; especialmente los que trabajan, en nuestro continente por la verdad, la justicia y la paz, a la luz del Evangelio.
Pbro. José Luis Herrera Martínez.
13 de marzo de 2013.
